A medida que la ciencia global de materiales se orienta hacia soluciones ecológicas, la tela no tejida de viscosa spunlace está ganando una atención sin precedentes en los sectores de higiene, sanidad, industrial y bienes de consumo. Su combinación de origen natural, biodegradabilidad, alto rendimiento y versatilidad la posiciona como un actor clave en el mercado de tejidos no tejidos, especialmente en Europa y Norteamérica, donde las normativas de sostenibilidad y las expectativas de los consumidores son más estrictas.
Los tejidos viscosos de spunlace aprovechan la celulosa regenerada (viscosa) — una fibra derivada de la pulpa de madera — procesada mediante tecnología de hidroentrelazamiento. Este método utiliza chorros de agua a alta presión para entrelazar fibras en una lámina cohesionada, sin adhesivos químicos, reduciendo el impacto ambiental y mejorando la resistencia y suavidad mecánicas.
Los fabricantes adoptan cada vez más mezclas 100% viscosa o viscosa/lyocell para cumplir con los estándares libres de plástico y compostabilidad.
Los entornos regulatorios europeos y estadounidenses y los compromisos corporativos ESG aceleran la demanda de materiales biodegradables, impulsando a las marcas hacia los materiales no tejidos de fibra natural.
El entrelazamiento hidroeléctrico —la columna vertebral de la producción de spunlace— utiliza chorros de agua finamente ajustados para entrelazar fibras, eliminando la necesidad de aglutinantes y, a menudo, reduciendo el consumo de energía y agua frente a tecnologías más antiguas.
Este proceso crea una estructura blanda, resistente y absorbente, ideal para productos que requieren contacto frecuente con la piel, como toallitas y textiles médicos.
Las fibras de viscosa absorben inherentemente la humedad, superando a muchas alternativas sintéticas en el manejo de líquidos. Cuando se enreda hidro, la tela resultante resulta cómoda y transpirable, lo que la hace adecuada para el cuidado personal, la higiene y aplicaciones de piel sensible.
Variantes antibacterianas y antistáticas: Nuevos tratamientos e integraciones de nanocompuestos están habilitando tejidos con propiedades antimicrobianas y de control estático integradas.
Usos retardantes de llama y de alto rendimiento: Las aplicaciones especializadas en ropa protectora y filtración industrial están ganando terreno.
Dispositivos portátiles inteligentes: La investigación en compuestos no tejidos y sensibles sugiere oportunidades futuras en tecnología wearable y sustratos para monitorizar la salud.
Estas direcciones multifuncionales reflejan las prioridades de la industria en torno a la mejora del rendimiento sin sacrificar la sostenibilidad.
El mercado global de tejidos no tejidos con spunlace sigue creciendo, impulsado por la demanda de higiene y medicina, mientras que la sostenibilidad gana cuota de mercado. Asia-Pacífico lidera la producción total, pero Europa y Norteamérica muestran un fuerte crecimiento en líneas biodegradables y certificadas como sostenibles.
Higiene y demanda médica: Productos como mascarillas quirúrgicas, toallitas, batas y apósitos siguen siendo segmentos clave de crecimiento.
Uso industrial y de consumo: Los tejidos Spunlace encuentran cada vez más aplicaciones en filtración, interiores de automóviles y productos domésticos ecológicos.
Enfoque en la sostenibilidad: La creciente conciencia y regulación del consumidor impulsa la inversión en líneas de fabricación biodegradables y de bajo impacto.
R: Sí. Cuando se fabrica con fibras naturales de viscosa sin mezclas sintéticas, la tela se descompone de forma natural en ambientes de compostaje y deja residuos microplásticos mínimos, una gran ventaja frente a los productos no tejidos a base de petróleo.
R: El proceso de hidroentrelazamiento elimina adhesivos químicos y mejora la unión de fibras utilizando únicamente la presión del agua, reduciendo el impacto ambiental y mejorando la resistencia y suavidad.
R: Las principales aplicaciones incluyen toallitas higiénicas, productos de cuidado personal, textiles médicos, toallitas limpiadoras industriales y productos emergentes de consumo ecológicos.